Historia


La trayectoria histórica de Villacarriedo no difiere en gran medida de la que acontece en el resto de la comarca del Pisueña, y se apoya en tres pilares básicos como son la organización social, jurisdiccional o administrativa, y la evolución del régimen de tenencia de tierra. Las primeras presuras, término con el que se designa a la apropiación de un territorio sin dueño anterior, datan del siglo IX y tienen lugar en la cuenca del Pisueña, donde el conde Gundesindo se apropia de una amplia franja entre la cordillera y la costa central de Cantabria.

Otro cantar es lo que acontece a partir del siglo XII, cuando los campesinos libres prefieren encomendarse a la nobleza laica y los dominios de abadengo pierden ante un proceso de concentración señorial. La situación del campesinado empeoró progresivamente, los contratos de encomendación pasaron de vitalicios a hereditarios y la inicial libertad para elegir libremente al señor se convirtió en obligatoriedad de seguir en el seno del linaje al que se habían encomendado.

Durante el siglo XIV la alta nobleza apoyada por la monarquía trastamara, se hace fuerte y conjuga los dos elementos que definen el señorío: el solariego y el jurisdiccional. Los De La Vega, que seguramente tuvieron su origen en la casa de Lara, y los de Castañeda, son las familias que mayor poder alcanzan en la época. El valle de Carriedo, junto con los vecinos de Toranzo, sufrieron las consecuencias más dramáticas del avance de estas dos casas.

La primera sentencia de Carriedo fue realizada el 18 de junio de 1499 y determinaba que los vecinos del valle podían tener sus propios alcaldes y jueces. Se trataba en definitiva del reconocimiento al derecho de una jurisdicción propia en el seno de la Corona, pero eso sí, al margen de los dictámenes arbitrarios y abusivos que se imponían desde Santillana por parte del Duque del Infantado.

Aunque Carriedo no formó parte inicialmente de las 28 jurisdicciones que el 28 de julio de 1778 participaron en la Asamblea en que quedó constituida la Provincia de Cantabria, se integró a esta unos años después. Tras la Constitución de Cádiz de 1812 y en su cumplimiento, los antiguos valles son sustituidos por Ayuntamientos Constitucionales. El valle se divide en los que tras algunas modificaciones poteriores son los cuatro municipios actuales: Villacarriedo, Selaya, Villafufre y Saro.